Echo de menos mi voz. Echo de menos pensar que puedo hablar normal. No empezar a hablar como si me hubiera despertado después de tomar 3 whiskys dobles sin hielo. Como si después de los whiskys me hubiera perdido por las luces de las farolas. Como si despues de los whiskys y las luces de las farolas aparecieran imágenes en mi mente. Imágenes de gente que no reconozco, que no he visto nuna, con aspecto de fantasmas. Fantasmas negros que salen en vez de palabras y me van rascando la garganta lentamente, lentamente...
Me encanta esta sensación.
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